miércoles, septiembre 17, 2008

"Nadie es profeta en su espejo", de Jorge Díaz

Fragmento



ÉL.- Lo único que sé es que consigo molestarte.
ELLA.- ¡No sabes nada! ¡No tienes ni idea! ¡Eres un ingenuo! ¡Ni siquiera me has visto la cara que tengo debajo del maquillaje! Eres más que ingenuo: eres un estúpido.
ÉL.- Después de una hora de charla de algo me habré dado cuenta, ¿no?
ELLA.- ¡De nada! Soy yo la que te conoce... y muy bien, por cierto.
ÉL.- (Sarcástico) Ah, ya, volvemos a la intuición “femenina”.
ELLA.- (Seria, sin afectación gay) No, a donde tendremos que volver es a nuestra juventud.
ÉL.- (Irónico) ¿Y hasta dónde habrá que retroceder?
ELLA.- Invierno de 1968. Alameda a la altura de República.
ÉL.- No te entiendo.
ELLA.- Los guanacos nos meaban sin misericordia con su chorro helado, ¿recuerdas?
ÉL.- (Desconcertado) ¿Qué es lo que tengo que recordar?
ELLA.- A un melenudo, ciego de rabia, enfrentándose a los pacos. En forma suicida les arrojó un cóctel molotov a la cara.
ÉL.- ¿Quién era ese loco?
ELLA.- Tú. ¿Ya se te olvidó?
ÉL.- (Incómodo) Todos los días pasaban cosas así. Fue un año muy violento.
ELLA.- Ese día fue diferente.
ÉL.- ¿Por qué?
ELLA.- Los pacos te tenían rodeado. Mientras otros compañeros los hostigaban, alguien te sacó a la rastra entre el humo. El mismo que luego te llevó a su buhardilla de Bellavista.
ÉL.- Tuve que esconderme. Me habían fotografiado con la molotov en las manos y me andaban buscando. Luego supe que registraron mi casa.
ELLA.- No te buscaban sólo por la molotov, ¿no es cierto?
ÉL.- No, me buscaban por una expropiación.
ELLA.- Asalto a mano armada a los burgueses capitalistas dueños de la Avícola “El Pollo Nuestro”. Te libraste por un pelo.
ÉL.- Gracias a ese amigo que me escondió una semana en su pieza pude pasar a la clandestinidad. ¿Cómo se llamaba? ¿Te acuerdas?
ELLA.- José María.
ÉL.- No, no era José María.
ELLA.- Le llamaban Chema.
ÉL.- ¡Eso. El Chema! (Desconcertado) ¿Cómo sabes todo eso? ¿Tú también ibas a la Universidad?
ELLA.- No, nunca fui a la Universidad, a estudiar, quiero decir. Pero me gustaba ir a correr delante de los pacos, a hacer rayados, a reírme y a desahogarme. Nunca nadie me preguntó si era estudiante. Tenía amigos. Nos reuníamos en la Federación de Estudiantes.
ÉL.- Claro, allí se organizaban todos los despelotes. Chema me llevó varias noches disfrazado de cura. (Se ríe) Y él se disfrazaba de monja de la caridad. (ÉL se queda petrificado mirándola a ELLA) ¡Tú!
ELLA.- Entonces sólo me disfrazaba para escapar de las redadas.
ÉL.- (Asombrado) ¿Tú eres el Chema?
ELLA.- José María Torres, nacido en Valparaíso en plena celebración del Año Nuevo. Ya ves, desde que nací fui escandaloso.








Madrid, 1990








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